El diccionario universal actual (Google) define a la auto-ayuda como “Ayuda que una persona se presta a sí misma para superar una situación”. Pese a la fama que ha ganado en las últimas décadas, podríamos entender como autoayuda a muchas de las acciones/actitudes que hicimos desde siempre para conseguir lo que buscábamos.

En general queremos experiencias positivas, que sumen a la vida, nos suban el animo y aumenten los niveles de endorfinas para generar una sensación de satisfacción. Para esto tomamos decisiones, salimos de nuestra zona de confort y nos arriesgamos a poner en juego lo que tenemos en pro de buscar lo que nos hace falta. Pero muchas veces el entorno nos paraliza.

Actualmente todo los que vivimos en Latinoamérica vivimos en un contexto volátil e incierto dónde las condiciones pueden cambiar de la noche a la mañana. Hoy escribo desde Santiago de Chile, donde esta semana más de 2 millones de personas se movilizaron en reclamo de derechos básicos para una vida digna. Esta situación llegó a paralizarme, impidiéndome realizar mis tareas de forma normal.

No me culpo, hay muchas situaciones en donde el contexto se arma de tal manera que se nos hace imposible dar una indicación en el trabajo, hablarle a una chica en un bar o decirle “te quiero” a un familiar.

Los caminos son muchos para remediar esta situación. Recuerdo una hermosa charla TED que hablaba del lenguaje corporal, y cómo uno puede obligar al cuerpo a hacer algo, aunque el cerebro opine lo contrario. Una vez que estás en movimiento es más fácil seguir moviéndote, por lo que es más fácil que el cerebro esté más de acuerdo con una decisión que antes creía errónea.

Es bueno estar rodeados de gente para apoyarse en momentos difíciles. Pero también es bueno aprender a contar con uno mismo a la hora de necesitar una mano. Así podemos acariciarnos cuando nos sentimos tristes, darnos un abrazo en el momento adecuado, ponernos en posición vertical para salir a enfrentar el mundo o darle enviar a estas torpes palabras aunque crea que no son las mejores del mundo.

Luego veremos qué resultados trae y cómo los enfrentaremos. En principio me quedo tranquilo que gracias a mis decisiones tengo la satisfacción de que lo hecho hasta aquí ha valido la pena.

Nicolas Franco